Café y pastillas

Eres de los que tiene problemas para dormir y estás cansado de escuchar siempre el mismo consejo de la abuela, las mismas reglas de higiene para el sueño?

Honestamente, has probado de cumplirlas o inconscientemente te dejas llevar por el placer de romperlas? “A mi, la copita de vino para cenar y el cafecito por la mañana no me los quita nadie”, “En casa comemos normalmente pasadas las 22h y me voy a dormir con el estómago lleno”, “Tengo futbol a las 21h y llego a casa con demasiada energía para acostarme”

Para el que realmente tenga problemas para dormir y apueste por solucionarlos, existen ciertos consejos, que si bien no son universales, no está de más que observemos nuestra reacción cuando los cumplimos y cuando no.

Empecemos por la cafeína, por ejemplo. Te diría que la evitases, a ver qué pasa. Yo tengo amigos que se toman dos cafés antes de acostarse y duermen como niños durante 12 horas. Yo no soy de esos, en época de insomnio, el café de la mañana puede activarme demasiado aún estando cansado. Luego, mi cuerpo y mi mente estaban agotados y tensos a la vez: mala combinación para dormir. La cafeína actúa cambiando la química del cerebro. Bloquea la acción de un neuroquímico llamado adenosina que facilita el sueño. Debido a que se parecen estructuralmente estas 2 moléculas, una compite con la otra para conseguir enlazarse con la molécula receptora. Una vez enlazados, la respuesta nerviosa será de sueño o de activación, dependiendo de quien ganó la partida, si la adenosina o la cafeína.

Algunos científicos dicen que a los que sufren de insomnio les falta adenosina, podría ser verdad o no, aunque debido a que hay miles y miles de reacciones neuroquímicas y fisiológicas que influyen en el sueño y que la mayoría se desconocen por el momento, puede ser que una pastilla de adenosina, si es que ya es comercial, te ayude o no a dormir, dependiendo del desequilibrio neurofisiológico que uno tenga. Y como no se conocen la mayoría de reacciones químicas que pasan nuestro cuerpo es todavía imposible hacer un mapa de la química cerebral para saber donde hay un valle o una montaña, y como estan estos valles y montañas interconectados. Así que mientras, las farmacéuticas van matando moscas a cañonazos, y sin GPS.

Todos los fármacos están hechos para modificar un receptor específico o una família específica de receptores. En el caso de los fármacos para dormir (benzodiacepinas, antidepresivos) puede que tengamos un sueño profundo pero no lo sentimos como natural. Un fármaco siempre pondrá un parche en un sistema del cual todavía se conoce muy poco, arreglará una cosa para estropear otra. Siempre habrá en farmacia el efecto secundario, el daño colateral. Con los productos naturales igual aunque mucho más suaves. Aquí está nuestra decisión, la remisión del síntoma nos compensa o no ? Qué tipo de efecto secundario tengo ahora? Si para dormir algo más, tengo que sentirme más ansioso durante el día, me tiene que oler el aliento o mis digestiones llegan a ser muy pesadas, me compensa?

Aunque a menudo no es fácil separar el efecto secundario del propio síntoma. Un ejemplo simple: “Tomo pastillas para el insomnio, y hoy estoy cansado, y me duele la cabeza”. Seguro que el dolor de cabeza puede ser atribuido al cansancio aunque también podría serlo a las pastillas, o a una discusión en el trabajo de la que ni nos acordamos ya. O a todo un poco quizás.

La salud, como la felicidad, es una decisión. Por lo que he escrito antes puede parecer que esté en contra de los fármacos pero no es así, estoy en PRO de la salud.  Si los fármacos me compensan y me pueden ayudar a estar más sano, seré el primero en tomármelos.

Para poder decidir mejor, apuesta por tí, por conocer más y mejor tu cuerpo, tus reacciones al entorno (que no siempre serán las mismas).

Escúchate, obsérvate.

Y esto puede ser que sea el mayor consejo y la mayor putada. Es un consejo de doble filo afilado. Con él, uno puede caer en la obsesión y en la hipocondría si quiere – me duele algo siempre y tengo todas las enfermedades sobre las que leo en internet – o puede separarse sentimentalmente de sí mismo y observar, sin juicios. Lo primero no cuesta nada, lo segundo cuesta toda la vida.

“Y tu, qué pastilla escoges?”

Sé que esto es muy filosófico pero para mí se presentó con una metáfora muy similar, así que ahí lo dejo. Quien quiera profundizar o compartir experiencias, que lo haga; si no, que espere, supongo que estos temas irán saliendo a menudo, compaginados con la neuroquímica del sueño, o con tratamientos orientales para dormir mejor…todo el blog, muy holístico él!

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